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Hay una especie de mito por el cual, los grandes
artistas crean aislados del mundo, recluidos. Uno no tiene más
que acercarse a cualquiera de las diez canciones del nuevo álbum
de ANTONY AND THE JOHNSONS para darse cuenta de que esto es
una absoluta falacia, y asegurarse a la vez de la singularidad
y originalidad de Antony, el personaje de rasgos andróginos
que es también The Johnsons ¿Habíais escuchado
alguna vez una voz como esta, imbuida de la emoción trascendental
del blues, una voz que se despliega sin adornos, con una simplicidad
que recuerda en algunos momentos a la de un trovador medieval,
una voz que maravilla al alcanzar las notas más altas
como si fuera un niño? ¿O esas canciones imposibles
de encasillar en cualquier tipo de género o identidad,
canciones que evocan sentimientos tan poderosos como la nostalgia,
el amor, el deseo o la pérdida? No. Porque Antony es
excepcional. Pero para nada él está solo.
I Am A Bird Now es el segundo álbum
de larga duración de este extraordinario artista de Nueva
York. Más acompañantes. Porque hay contribuciones
de coetáneos (Rufus Wainwright, Devendra Banhart), y
de héroes (Lou Reed, Boy George). Su participación
es un reflejo de la admiración que sienten por Antony,
y su lugar único en la comunidad de arte contemporáneo.
“La presencia de cada uno en la grabación muestra
su lado más único, y han hecho una contribución
creada especialmente para ellos” dice Antony. Él
ha arreglado todo meticulosamente, como un director de teatro
creando un gran cuadro vivo sobre el escenario. “Involucrar
a otra gente me hace sentir menos solitario”, añade
Antony. “Hice el álbum de una forma intuitiva,
del modo en que sentía que quería que se hiciera.
Y toda esta gente fue una verdadera inspiración para
el disco.”
Cuando era un chico en California, allá
por 1982, Antony quedó inmediatamente seducido por la
imagen de Boy George en el álbum de debut de Culture
Club, Kissing To Be Clever. “George era realmente el primer
reflejo que vi de lo que quería ser en el mundo,”
explica. “Lo vi y pensé: ‘Vale, eso es lo
que hay que hacer cuando somos así: Nos convertiremos
en cantantes.’” Veintidós años después,
Antony estaba sentado al piano, grabando la inquietante “You
Are My Sister” con su icono. “Cuando él estaba
en el estudio, sentí ese gran, largo círculo conectando
con mi espíritu.”
Otro de los héroes de Antony, Lou Reed,
hace la introducción de la conmovedora “Fistful
Of Love,” una experiencia absolutamente embriagadora que
mezcla el soul de Muscle Shoals con un sentido casi heroico
del masoquismo. En el 2003, Reed le preguntó a Antony
si quería poner la voz en la reinterpretación
que de “Perfect Day” se iba a hacer en su álbum
The Raven. Más tarde, el que fuera líder de Velvet
Undergound invitó a Antony para cantar como parte del
pequeño conjunto que le acompañaría en
su gira europea y americana; incluso dio a Antony un solo en
el que interpretaba el clásico de VU “Candy Says,”
un homenaje a otra de las inspiraciones de Antony, Candy Darling,
la superestrella de Warhol. De hecho, la imagen de la portada
de I Am A Bird Now es una foto que le hizo Peter Hujar en 1974,
“Candy Darling On Her Deathbed”, en ella aparece
Darling, postrada en su lecho de muerte, mirando a la cámara
con serenidad y resignación. “Bella hasta la muerte”
dice Antony. En las fotografías en blanco y negro que
Hujar tomó de mitos del underground como Darling o Divine
encontró Antony pronto otra de sus piedras de toque.
“No hay nada de vouyerismo en sus retratos, él
muestra una perspectiva muy interior, y eso es algo en lo que
estoy muy interesado: ser intenso, nada de vouyerismo.”
Desde su llegada a Nueva York, Antony ha ido
introduciéndose poco a poco en su ambiente, recibiendo
elogios por sus actuaciones allá donde va, y hasta ha
participado en algunos proyectos cinematográficos, como
en el film independiente Animal Factory de Steve Buscemi. Ahora,
I Am A Bird Now, supone un gran paso adelante después
del debut homónimo (reeditado este año por Secretly
Canadian). “En cierto modo, este álbum es mucho
más personal”, admite. Para liberarse de muchas
de sus arquetípicas influencias, se impuso como un auténtico
desafío el revelar todavía más de él
mismo al oyente. “I Am A Bird Now transmite más
intimidad. A la hora de hacerlo, traté de llevarlo todo
todo - como fue grabado, como fue interpretado – extremadamente
cerca, y que así sedujera todavía más,
casi como si te lo estuviera susurrando al oido”
Pero todo esto son sólo palabras, creedme,
si habéis leído esto y todavía no habéis
escuchado el disco, estáis perdiendo el tiempo, porque
no importan las colaboraciones, no importa Lou Reed, ni importa
Devendra Banhart, ni Candy, ni el underground neoyorkino, ni
el personaje de Antony, lo que de verdad importa, siempre, pero
esta vez más que nunca, es lo que os van a hacer sentir
cada uno de los treinta y tantos minutos del disco, la tensión
emocional tan brutal que ha sido capaz de crear y mantener,
la belleza extrema, sensible y delicada, de su voz y de su música.
Como esos libros que te emocionan y te reconcilian
con la lectura, como cuando terminas de ver una película
y te quedas clavado en la butaca del cine, o incluso, como esos
partidos que decimos los futboleros que crean afición,
el nuevo disco de ANTONY AND THE JOHNSONS te va a hacer sentir
por qué demonios decidiste dedicarte a esto de la música,
un disco jodida y condenadamente especial.
Seguro que cuando hayas escuchado "I Am
A Bird Now" lo querrás todo, te recomendamos pero
que mucho su primer album, reeditado en dos mil cuatro por Secretly
Canadian, un debut homónimo que os va a maravillar. Y
hablando de maravillas, el pequeño ep "The Lake",
contiene tres canciones (dos exclusivas) que os van a hacer
tocar el cielo.
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