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bertrand betsch

¿Sabías que?
La revista RockdeLux colocó el álbum "La soupe à la grimace" en la posición nº 23 de su lista con los mejores discos del año 1997.

Bertrand se sometió a una operación de cuerdas vocales en Enero del 98, lo cual ha influído negativamente en los planes de grabación y edición de su segundo álbum.

DISCOGRAFÍA BÁSICA:
"B·B Sides" cd (Lithium, 2001).
"La soupe à la grimace" cd (Lithium, 1997).

Se accede al domicilio de BERTRAND BETSCH, un sexto piso, por una escalera sin ascensor, a la vez única y familiar. Cómo su música, valerosa y personal, habitada por el mismo espíritu que el de algunos otros de su generación: recorrer los túneles que separan "la chanson française" de la música anglosajona.
BERTRAND vive en un apartamento donde lo primero que llama la atención es la importancia que toma la música: una guitarra, un bajo, un teclado y... discos. Enseguida te enteras que también sabe tocar el acordeón y que su piano lo dejó en casa de sus padres, allí, en las afueras de París, ya que era imposible subirlo hasta la 6ª planta. No es sorprendente pues que vaya diciendo que la música es para él un "modo de vida": después de estudiar filología y cumplir diez meses de servicio militar, BERTRAND decide consacrarse a ella. Y graba, frenéticamente: confiesa poder componer hasta doce canciones cada mes, a pesar de que esta vocación no era entonces exclusiva, sino más bien un bautismo. Y es que este joven discreto explica que es capaz de pasar seis meses sin tocar una guitarra, devorado por sus otras pasiones (el cine, los libros). Dos disciplinas, que sin duda en su casa intiman perfectamente para escribir y componer mejor. Una de sus cassettes fue un día enviada a Lithium Records, y las afinidades aparecieron. BERTRAND entra en el estudio para acomodar las canciones de su primer álbum,
"La soupe à la grimace". Un disco singular y sincero, donde la claridad de la desesperanza es atenuada por una pizca de ligereza, único antídoto contra una misantropía asumida pero combatida. Un universo obsesivo donde la dulzura de las melodías hace pasar lo afectado de las palabras: "Je passerai pas sous le métro/On me ramassera pas en morceaux/Je passerai pas par la fenêtre/On me ramassera pas en miettes". Para alguien que nunca ha reído, una leve sonrisa puede ser el comienzo de una revancha. BERTRAND parece tener muchas cuentas que arreglar con la existencia. "La soupe à la grimace" es el resultado de 26 años de contenerse. Evoca discretamente los álbumes de otros solitarios que como él cantan la dificultad de vivir, en sociedad, en pareja o en soledad: con la solemnidad de un Smog y con el brío de los Magnetic Fields. A pesar de haber sido escrito sólo por él, ha sido grabado con la complicidad de Christian Quermalet: tanto por el complemento musical que ha resultado ser el cantante y guitarrista de The Married Monk como por su experiencia en el estudio, terreno virgen entonces para un asiduo del 4 pistas. Este paso a un estado superior era lo que necesitaba una música, definitivamente destinada a no permanecer en habitacioncitas, orgullosa de jugar tanto con las sutilezas del lenguaje como con el sonido de las vocales. Y a pesar de que todo lo hizo en solitario, y a pesar de ser debutante, BERTRAND BETSCH se presenta con un álbum de una turbadora madurez. Y baraja las cartas para sacar la suya del juego: aquella del pertinaz observador de los recovecos del alma. La nariz en la ventana de su sexto piso, pero mirando hacia el interior.

El muy esperado segundo álbum de BERTRAND BETSCH se publicará aproximadamente por marzo de 2001, con un retraso considerable por culpa de su operación de cuerdas vocales, y alguna que otra depresión. Pero hay a veces paréntesis en los cuales el interés no es menor que su propósito inicial. De esta forma, entre su primer y alabado álbum "La Soupe à la Grimace", y lo que será su siguiente disco, Bertrand desvela con este maliciosamente denominado "B·B Sides" una parte de sus caprichos musicales: cinco versiones que toman más o menos libertades con respecto a su original. De este modo, Betsch deja el "Nancy" de Leonard Cohen, y el "Bientôt Niveau Zéro", de Mendelson, arregladas a poco espacio del espíritu inicial de sus autores, mientras que "La Folie des Hommes" de Dominique A ve su cuchicheo púdico, por fin, transformarse en máquina infernal capaz de despertar las neuronas y doblegar las articulaciones. O "To Know Him (her) is to Love Him (her)", de Phil Spector, que sufre por su parte algunos gentiles atropellos a golpes de xilófono y coros 'despopizados'. Por otra parte, no habría que sorprenderse mucho cuando vemos a Bertrand retomar la divertida "Punch in the Nose" de Lou Barlow, cuando ciertamente la canción le ajusta como un guante (de boxeo). Hablamos de un álbum que también hace suyas la simplicidad y sobriedad necesarias para todo ejercicio, ejem, "literario", con un magnífico texto de Paul Eluard, y otro del muy rock'n'roll Charles D'Orléans. A todo lo cual se le añaden las propias composiciones originales de Betsch que, desde la perfectamente cincelada "Nu" a la evocadora "Je Ne Me Souviens Plus", dan a entender que el hombre tiene, sin duda, muy buenas cosas que hacer (y larga vecindad) con su altas afinidades (s)electivas..

A ver quién se atreve catalogar "B·B Sides" como 'aperitivo'...

Web: http://www.lithiumrecords.com