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coralie clément

DISCOGRAFÍA BÁSICA:
"Salle Des Pas Perdus" cd (Capitol records, 2002)

Con apenas 22 años Coralie Clément ha publicado “Salle des pas-perdus”.

Nacida en Villefranche-sur-Saône, comenzó a estudiar solfeo con cinco años y a ensayar con el violón a los 6, introducida en la música por su madre fan de Aznavour, su padre clarinetista y su hermano, quien también tocaba el violón. De hecho, es este último, de nombre... Benjamín Biolay, compositor de canciones de Henri Salvador y Keren Ann, quien ha escrito la música y las letras de este debut.

Las referencias de esta joven mujer son Françoise Hardy, Jane Birkin y Serge Gainsbourg. “Mon nom ne vous dit rien” (“Mi nombre no os dice nada”) susurra Coralie en la apertura de su primer disco.

Esta cantante de timbre fino, fluido y delicado, irrumpe sin prevenir en el vasto mundo de la chanson francesa: nunca había grabado ni una sola canción, jamás se había presentado ante ningún público. Sin embargo, ella sabía desde hacía tiempo que algún día conoceríamos su voz.

Desde la adolescencia, tras diez años en su clase de orquesta, esta arrebatadora muchacha soñaba con cantar, pero tímida, mantuvo este pensamiento en secreto. Quizás por ello, y tras todo ese tiempo, decide dejar el violón y su espíritu se vuelve aún más curioso. Afortunadamente tiene con qué alimentarlo ya que en su casa escucha a Gainsbourg, The Beatles y éxitos de los años 80, encontrando un ídolo en la persona de Vanessa Paradis.

Ahora ha revelado a toda Francia aquello que nunca osó decir ni a su mejor amiga: quiere cantar y va a cantar. Antes de llegar hasta aquí, Coralie, cargada de modestia, ha buscado su camino, estudiando teatro durante dos años para luego entrar en la facultad de historia aceptando pequeños trabajos de verano.

A la vuelta del verano del 2002, a la vez que afrontaba su tercer año de estudios superiores, editaba su álbum. “¡Para mí esto es algo irreal!”, exclamaba. Benjamín ha sido quien le ha dado ánimos y más, la ha apoyado en esta aventura. Él sabía de las bondades de la voz de Coralie y una tarde agarró un magnetofón donde grabó algunas canciones para ella. Coralie las hace suyas de una forma natural, decidiendo grabar en estudio trece de ellas, naciendo así un tándem único hermano-hermana en la chanson francesa.

El álbum se concibe como un disco conceptual, como una banda sonora de un largometraje. “Si es una película, es “Jules et Jim”, de François Truffaut”, afirma Coralie. Y así descubrimos una formidable interprete, la portavoz poética y melancólica de las baladas otoñales y sentimentales de Benjamín Biolay.

Web: Capitol Records