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¿Sabías
que?
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| CZERKINSKY
es un fundamentalista del amor. No solo lo predica con
la palabra sino también con la acción. Por
eso no es extraño que en sus conciertos se abalance
sobre alguna señorita del público. De hecho,
en su primera gira española, dos inolvidables noches
de Noviembre del 98 en Madrid y Barcelona, todo el mundo
se quedó con la boca abierta al ver como sin mediar
palabra besaba en la boca a algunas fans situadas en primera
fila. ¡Qué menos se puede esperar de alguien
que actúa embutido en una camisa roja abierta hasta
la mitad del pecho y con unos zapatos de charol negros! |
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Las referencias VIVE35 y VIVE53 tienen la misma portada
e incluyen las mismas canciones originales. Sin embargo,
VIVE53 contiene además cuatro temas adicionales:
Los duetos "Tout baigne (dans nôtre amour)"
y "Le dérriere", realizados respectivamente
junto a Elli Medeiros y Valérie Lemercier; la
versión de Serge Gainsbourg "Ces petits
riens"; y el inédito "Ma chère
àme".
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Cuando
tienes la oportunidad de sentarte frente a Gregory CZERKINSKY
no puedes evitar resultar abrumado por las diferentes y numerosas
percepciones que recibes al observar su rostro y su mirada.
CZERKINSKY
es sin duda una estrella, de esas que saben cuando comportarse
como tal. Pero incluso en esos momentos no puedes mantenerte
ajeno a la amabilidad y al encanto que se desprende de cada
una de sus palabras y gestos.
CZERKINSKY
tiene un don natural: el de casanova, el de amante infinito...
A muchos hombres nos gustaría ser como él. A
muchas mujeres les gustaría estar frente a él.
CZERKINSKY
se acerca a ellas con naturalidad y frescura, las agasaja
y las pretende. Y celebra con igual vehemencia la victoria
y la derrota. Es definitivamente el gigolo que este fin de
siglo necesitaba. CZERKINSKY
lo sabe y por eso lo canta en una de sus canciones: "Para
ser amado es necesario ser amable". Y de amabilidad y
de amor hablan sus canciones, desde mil perspectivas diferentes:
desde la del triunfador y desde la del rechazado, desde la
del afortunado o desde la del desgraciado.
Hasta
ahí todo podría parecer normal. Podría...
Pero es que estas letras tienen mucha enjundia señores,
o como escribió Gerardo Sanz para RockdeLux "su
debut en solitario evoca el bendito cinismo de Jacques Dutronc
desde un romanticismo radical". Y si a esto le añadimos
la música que CZERKINSKY
es capaz de componer -a grosso modo, un sutil y almibarado
cruce entre Jay-Jay Johanson y Serge Gainsbourg; todo lo
que el easy listening siempre quiso ser pero nunca se atrevió
a escribir- nos encontramos con uno de los más sorprendentes,
refrescantes y divertidos compositores del cambio de siglo;
y con un álbum "Czerkinsky"
que debe ser considerado imprescindible en estos tiempos
confusos que corren; precisamente para liberarnos de tanta
confusión. Y para hacernos sonreir y soñar,
¡por supuesto!
Pero no
todo queda ahí. Como el nombre del label indica,
cual terrorista idealista, que lanza sus ataques de forma
furtiva, "Club"
es el nuevo trabajo del francés, editado bajo el
sello de electrónica parisino Les Maquis (web).
Y no es un trabajo normal. No. Se trata de una colección
de 15 temas instrumentales, que navegan desde el dance a
la clásica, y del pop al rock, con la misma frescura
y caradura que en sus trabajos anteriores. Sin remedio,
de nuevo divertidísimo...
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