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"Comment
Je Vis" cd (8116142, Labels 2002)
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No
hay que fiarse demasiado del sentimiento de introspección autobiográfica
que el título de este disco podría sugerir: como un novelista
no debe ser confundido con sus personajes, las canciones de
Erik Arnaud dicen "yo" para escuchar mejor las vidas
de los demás. Son canciones - crónicas, croquis en seco sobre
"vidas erradas que se reparan", sobre esperanzas aún vivas.
Son las vidas de todo el mundo, pero la distancia irónica de
Erik sólo le pertenece a él. No siempre tiene uno la capacidad
de descubrir un universo a la vez personal y familiar. Porque
todo el mundo comprenderá, porque todo el mundo ha pasado por
las situaciones que se evocan en este disco. A sus 27 años,
nuestro hombre se da el tiempo suficiente para descubrir a los
demás. Su juventud nómada, que lo llevó por Tours, Lyon o París,
le forjó una pluma exacta. Su gusto también nace de los encuentros
musicales: entró en la música a través de los auspicios de los
grandes grupos de los setenta, luego la explosión del rock indie
a los dos lados del Canal le hace entrever otra vía, más escarpada,
que pasa tanto por Manset como por Fugazi.
El gusto por el verbo justo termina por catalizar la alquimia:
en un momento en el que la chanson rock del país vecino intenta
rehacer su virginidad sobre las riberas de la vanguardia ruidista
(aunque no sean Radiohead los que quieren), la música de Arnaud
asume sus guitarras nerviosas y afiladas, sus medidas francas,
sus estructuras sólidas. Y si hiciera falta encuadrarlo dentro
de una geografía imaginaria, digamos que su camino le situaría
a igual distancia de Red House Painters que de Diabologum.
Sea el camino más corto del estilo a la rabia, à decouvrir
absolument (y en los dos sentidos). Después de un primer
álbum aparecido en el sello Alienor (que dejó a la gente de
Labels aturdida, por no saber nada
de la carrera musical de su compañero de trabajo), aparece este
"Comment Je Vis", ya en
grande y entre familia, algo así como las Vidas Imaginarias
de la era eléctrica. El oído atento de Monte Vallier, bajista
de Swell, contribuye a hacer sonar el conjunto seco y
emocionante, integrando de manera natural algunos discretos
samples entre texturas resueltamente rock y perfectamente modernas.
Para llegar a este resultado, que no es forzosamente una paradoja:
un disco que posee la frescura de los viejos proverbios.
Web:
http://www.commentjevis.com
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