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vvaa à découvrir absolument

 

 
DISCOGRAFÍA BÁSICA:

"À découvrir absolument 2" cd (GREEN008CD, Green Ufos, 2003)

Se vende exclusivamente en tiendas Fnac y en www.fnac.es

"À découvrir absolument" cd (GREEN004CD, Green Ufos, 2002)


DESCATALOGADO

Tras el éxito del volumen I, presentamos la segunda parte: VV.AA. "A découvrir absolument - Una visión sobre la nueva escena alternativa francesa", un cd recopilatorio con el que FNAC España y Green Ufos queremos dar a conocer y apoyar esa parte de la escena francesa más vibrante, innovadora, viva y arriesgada. Es también un cd con 18 excelentes canciones de otros tantos artistas y grupos, todo ello presentado en un digipack de lujo, con un libreto de 24 páginas con información detallada de cada uno de los participantes, y con un texto introductorio escrito por Juan Manuel Freire.

Hace seis años, el siempre inquieto Christophe Basterra celebra en la añorada 'Factory' cómo "la Francia musical de nuevo parece levantar un interés fuera de sus fronteras".

Gracias al nacimiento de independientes como Le Village Vert, Rosebud, Lithium o Ici D'Ailleurs…, el pop y el rock del hexágono remontan una sima de dos décadas -los 60, los años dorados de Gainsbourg, son leyenda- para tocar una cumbre de orografía realmente diversa: de la chanson sui generis de Dominique A al rock apocalíptico, sicalíptico de Diabologum, pasando por la variété sin cadenas de Katerine.

Construida sobre los pilares de la autoexigencia y el compromiso con la modernidad, la nueva escena francesa consigue trascender las fronteras nacionales para llamar la atención en otras tierras, sobre todo en un país vecino que accedió con entusiasmo al rock con ambición de tantos y tantos proyectos con una identidad tan sólo suya.

Desde mediados de los noventa, el import francés de Green Ufos supone uno de los placeres favoritos de los indies -con buen gusto- de por aquí.

Las comparaciones son odiosas, pero lo de allá ganaba y gana por goleada a lo de acá, que todavía hoy parece en búsqueda de un miserable espíritu que echarse al cuerpo. La música francesa merece, en cualquier caso, ganar público en el mercado español, y no quedarse en el placer secreto de unos cuantos.

Las culpas del secretismo han de repartirse: culpables son los papeles -apenas se publican entrevistas con artistas llegados de la France, a no ser que se apelliden Ané, Biolay o Bruni-, culpables son las multinacionales -de una insólita indecisión a la hora de promocionar en España la música de artistas nacidos con estrella-, culpable es el cliente -que no siempre tiene la razón: bastante mejor es Keren Ann que Kate Ryan-, culpables son… en fin, la lista no tiene fin.

Para paliar tanta miopía nace este segundo volumen de "À découvrir absolument" (Green Ufos, 02), nueva vitrina de talento, más que glorioso talento, en la que posan algunos de los más emblemáticos nombres del actual pop galo. Salvando al cabeza de pelotón Dominique A. -aquí "secuestrado" por Øslo Telescopic, sociedad de electrónica sin pies ni cabeza-, ninguno de los invitados al anterior volumen repite entre las filas del segundo: Green UFOs busca así expandir sus propios horizontes, presentar nuevas promesas, asegurar que la Francia interesante va más allá de los nombres que muchos ya hemos asimilado.

Es obligación, y básica, dejarse liar por la telaraña sonora de casi completos desconocidos como Luke, Jeronimo, Bed, Laudanum, Téléfax, Fabio Viscogliosi o la divina Keren Ann. O corroborar el talento todavía subestimado de Czerkinsky, Katerine y los enormes The Married Monk.

Escogido con mano de santo, "À découvrir absolument vol. 2" ofrece un estudio -en dieciocho pasajes tan nutritivos como fáciles de leer- sobre la altísima resonancia artística del pop hecho en la Galia hoy en día.

Disparar la tecla del "play" significa entrar en un universo musical que nada tiene que ver con el que venden las academias televisivas o esa radio infame al alcance de nuestra mano -no, no existe por aquí ninguna emisora que se parezca a Le Mouv'-.

La alternativa rock francesa es densa, compleja y abierta, dispuesta a imaginar variaciones infinitas alrededor de un solo tema: la búsqueda de la emoción.

Para ello es preciso entrar en dimensiones desconocidas, enterrar la nostalgia y perturbar los cánones. En el caso particular de Dominique A, que abre el disco con esa "Hit hi hit" de swing loco grabada junto a Øslo Telescopic, el canon a romper es el de la chanson, esa clase poética de canción sublimada por Jacques Brel, Christophe o Barbara: desde la mezcla de sus arcanas leyes con las del rock anglosajón contemporáneo, el firmante de "La Fossette" (Lithium, 92) lidera una escuela de "nueva chanson francesa" donde concursan Jerôme Minière, Françoiz Breut, el Yann Tiersen de estructuras más pop, el último Jean-Louis Murat o la promesa belga Jeronimo -en este disco, con una "Ma femme me trompe" que casa la ironía lírica con la sangría sonora-, todos con factor diferencial pero todos pertenecientes a una misma liga, la de renovación de la forma de la canción francesa de toda la vida.

Hay una referencia necesaria -obligada- cuando se habla del proceso de renovación de la música popular francesa. Chico para todo por encargo, el indiscutible Benjamin Biolay refresca la chanson mediante arreglos de cuerda en cascada, aperturismo estilístico y dominio del matiz electrónico. En este disco hay dos pasajes bajo la sombra del autor de "Négatif" (Virgin France, 03): "L'ombre et la lumière", canción ariete del disco que compuso y arregló para Coralie Clément, su hermana pequeña, y "Au coin du monde", coescrita entre BB y Keren Ann, brillante sucesora de Françoise Hardy, Jane Birkin o Jeanne Moreau, folk singer cuya sutileza puede llegar a ser intensamente dolorosa; oigan "La disparition" para hundirse en el otoño más triste de la historia.

Como artista en solitario, Biolay no sabe decidirse entre lo denso y lo leve, la chanson y la variété, manejando a su antojo todos los resortes de la música popular francesa de los últimos -y próximos- cuarenta años. Pero si una influencia pesa en su trayectoria, es la de Serge Gainsbourg, inspiración asimismo de muchas otras mentes hedonistas que han querido trasladar la variété a unos rasgos de no tan easy listening.

Entre esos freaks de nueva nouvelle vague, enamorados del amor, brillan con una luz especial geniecillos como el ex Mikado Czerkinsky, cuya canción de presentación personal -"Czerkinsky", claro- supone uno de los highlights de este recopilatorio: escuchen a un pobre diablo tomando la actitud de James Brown para presentarse en sociedad, acabada sociedad.

O el estupendo Katerine, aquí con un extracto del álbum "8ème ciel" (Barclay, 02), todo una obra maestra de grácil perversión, revisitación del pop de los 60 desde la imaginación y la malicia máximas. No olvidamos, por supuesto que no, al imberbe Guillaume Fedou, recién aparecido con un single que debería cotizar alto en las queridas listas de lo mejor del año: he aquí recogido "Garçon moderne" (Le Village Vert, 03), entre Czerkinsky, Katerine y Etienne Daho, banger techno-pop dedicado a todos aquellos que pueden permitirse bailar y pensar al mismo tiempo, o la canción del verano en un mundo perfecto; en un mundo que permitiera a la gente expresarse con libertad, bailar con tontería, desnudarse sin miedo.

Pero no se vayan todavía, aún hay más -bastante más, demasiado para resumirlo en estas pocas líneas-: el pop y rock de guitarras francés destaca por una total libertad de miras que pone en entredicho todo tópico habido y por haber. Hay están Luke -última revelación de Le Village Vert, el sello que presentó a Autour de Lucie-, habilitados para romper el mito de que el francés no es un buen lenguaje para el rock más contumaz.

The Married Monk, buenos amigos por igual del sonido disco, de las bandas sonoras de Ennio Morricone y de Robert Wyatt, se atreven con la lengua del mismísimo Papini, gracias a un Fabio Viscogliosi recién estrenado como artista en solitario. Y a su bendita bola, Téléfax se abren a las prácticas del post-rock de Chicago para elucubrar paisajes emocionales que nada tienen que envidiar a los de L'Altra, Hood o Piano Magic.

Y el genial Benoît Burello -más conocido como Bed- se convierte en relevo factible de Mark Hollis con su pop de mucho aire, sublimado en un "Spacebox" (03) más cerca del limbo que del mundo real. Y… …El cielo es el límite, definitivamente. Entre chanson moderna, variété posmoderna y futuros perfectos del rock, la nueva escena francesa tiene recursos más que suficientes para conquistar al mayor escéptico, o al menos eso queremos pensar los que en ella creemos. Oír "A découvrir absolument vol. 2" debería servir para rendirse a una evidencia: hoy cuesta encontrar música más estimulante que la llegada de Francia, aunque los estertores del french touch -el único sonido francés promovido con cierta regularidad en los medios de nuestro país- hagan pensar lo contrario. Las canciones de este recopilatorio son impecables, son implacables, son casi imposibles: la prueba de que la música mejora la vida. Cuesta creer que alguien pueda escucharlas y quedar indiferente. Sólo podría rechazarlas uno de esos que piensa que los franceses son snobs que comen comida con nombre raro y con poca chicha, no quieren ver películas de tiros, huyen de la guerra más por cobardía que por convicción, y miran siempre por encima del hombro. Y espero que ya no exista demasiada gente que piense así. ¿Descubrimos Francia? ¿Del todo? ¿Todos?

Juan Manuel Freire

DESCUBRIENDO FRANCIA

La primera vez. El cuándo lo tengo borroso. Supongo que fue en el último tramo de 1996. El dónde ya lo tengo más claro: justo en el otro ombligo del indie barcelonés, la antigua sala de conciertos Nitsa. Y lo que no se me olvidará nunca es el quién. O mejor dicho, quiénes: Dominique A y Diabologum. Por aquel entonces todavía eran nombres a investigar. O sea que los que nos acercamos a curiosear ése doble cartel habíamos oído campanas sobre un tipo de Nantes que supuestamente estaba renovando la canción de autor y de una banda de Toulouse que, más o menos, practicaba un indie-rock ruidoso muy de la época. Una vez terminado el concierto hubo que recalificar a ambos artistas: Dominique A directamente estaba poniendo patas arriba la tradicional idea de "chansonier" y Diabologum no hacían ni indie-rock ni eran muy de su época. En lo único que cumplían los pronósticos era en lo del ruido. Eran ensordecedores. Pero su ruido tenía cabeza. Y corazón. Bueno, en realidad tanto Monsieur Ané como la banda de Michel Cloup y Arnaud Michniak llenaban de sentimiento, de entrañas, su música. Por eso resultaban absolutamente creíbles, absolutamente fascinantes y absolutamente a seguir. Y con esa impresión nos quedamos todos los que vivimos esa "primera vez" con el rock francés.

Este primer descubrimiento absoluto, esta casi pérdida de virginidad, hizo que las alarmas se dispararan: era hora de volver la vista hacia el país vecino. Dominique A y Diabologum eran algo así como una llamada de atención. ¿De dónde salían? ¿Cómo no habíamos reparado antes en ellos? ¿Es que, malacostumbrados por Etienne Daho, Les Rita Mitsouko o Noir Desir, todavía desconfiábamos del pop-rock galo? ¿Tan absorbidos estábamos por el influjo anglosajón que se nos escapaba la música de nuestros vecinos de arriba? ¿O es que la euforia de contar con un escena indie estatal nos volvía miopes respecto a las escenas todavía sin consagrar de países más cercanos? ¿Acaso no existía también en Francia un "movimiento" o "un sonido" o "una escena", da igual como lo llamemos, de rock alternativo? Por supuesto que la había. Y Dominique A y Diabologum no podían ser sus únicos representantes. Eran, quizá, los primeras espadas, los principales embajadores. Para engancharse a la nueva generación del rock francés, "La Mémoire Neuve" (95) del cantautor de Nantes y "#3" (97) de los de Toulouse, eran el anzuelo ideal. Pero luego había más. Mucho más. "Hay que ser absolutamente moderno" (Arthur Rimbaud).

Una vez picamos con Dominique A y Diabologum (y después de verlos sobre el escenario en cualquiera de sus siguientes visitas a España eso era fácil), todo lo que llegara de Francia a partir de entonces se iba a ver con otros ojos. En este sentido, la distribuidora afincada en Sevilla Green Ufos se convirtió en la antena inmejorable para sintonizar las novedades de "l'underground" procedentes de sellos tan interesantes como Lithium, Labels, Ici D'Ailleurs, Rosebud, Le Village Vert, Tricatel o Prohibited Records. Pero más allá de su vocación de zahorí, en Green Ufos trataban todos los discos que ayudaban a cruzar los Pirineos con sinceridad y mimo. Y esta dedicación convertía cada nueva referencia de su catálogo un producto con "denominación de origen". Te podías fiar. Daba igual que los nuevos artistas llegados de la Galia se llamaran Bertrand Bestch, Da Capo, The Little Rabbits, The Married Monk, Yann Tiersen, Jerôme Minière, Prohibition, Czerkinsky, Autour De Lucie o la compañera de escenario, y por aquel entonces también de cama, de Dominique A, Françoiz Breut. Como mínimo valía la pena detenerse a escucharlos. Asimilados, disfrutados, escuchados y re-escuchados los discos de estos artistas, lo único que parece claro es que en Francia la música alternativa vivía, y vive, en presente. El compromiso con su tiempo, con sus circunstancias, hace que grupos como Experience y Programme, las dos bandas surgidas de la desaparición de los seminales Diabologum, Mendelson, Encre, Purr o Don Nino suenen a su época. Como diría Jean-Paul Sartre, son grupos responsables, o mejor dicho, responsabilizados. No rehuyen ni la intelectualización, ni la poesía, ni, por descontado, la emoción. Pero siempre desde la modernidad, entendiendo este concepto no como una tendencia sino como una actitud, como un arte.

Todas las bandas de esta recopilación son grupos absolutamente libres, que no se endeudan con el pasado (poco, muy poco revival hay en el rock francés) y sí miran el futuro sin ataduras, con desafío y audacia. Quizá, como sucedió con los cineastas de la Nouvelle Vague, las obras de estos grupos se descodifiquen mejor de aquí a unos años que no ahora. Consecuencias de estar comprometido con una música avanzada.

¿Honra o barcos? La libertad creativa tiene un precio. No puede uno meterse en el laboratorio a testar con las posibilidades expresivas del rock y esperar que todo el mundo lo comprenda a la primera. Por eso, en Francia los nuevos grupos de guitarras, los nuevos "chansoniers" o los nuevos talentos free-lance (Jean Louis Murat o Bertrand Burgalat son de los que no se casan con nadie) nunca van a tener la misma resonancia mediática, la misma popularidad o, sencillamente, las mismas ventas que sus compatriotas consagrados a la electrónica. Daft Punk, Air, Laurent Garnier o Saint Germain juegan en otra liga: en la de los artistas exitosos y reconocidos internacionalmente, pero con un discurso gastado, nada original y viviendo de la vulgarización y estandarización de lo que se llamó el "french touch".

En cualquier caso, no creo que el objetivo de las bandas de rock alternativo en Francia sea el asalto de las listas de éxitos. No en vano, vale la pena subrayar que hablamos de rock ALTERNATIVO. La misma naturaleza de esta música se opone al camino fácil. Si realmente estos grupos tienen valor es porque su música es una opción diferente al rock como lugar común, al rock como refugio para mediocres, al rock como remedo de sonidos ya oídos. Y aún así, ninguna de las bandas de esta generación peca de demasiado vanguardista, críptica o ininteligible. Todas son altamente disfrutables a poco que el oyente ponga algo de su parte.Y si alguna vez suena la flauta, como en el caso de Yann Tiersen y su bombazo con la banda sonora de "Amelie", pues mejor que mejor. Pero ninguna de estas formaciones parece que vayan a buscar unos acabados más "radioformulables" para su música. Integridad ante todo.

Rock permeable. Además de estar conjurados contra la medianía creativa, además del complejo tejido de relaciones y colaboraciones que existe entre todas las bandas (estamos ante una escena bastante endogámica en la que todos tocan con todos...o casi), también parece existir otro denominador común que une a esta generación de artistas: todos se dejan intoxicar por otros lenguajes. Dominique A en su último disco, "Auguri", intenta tocar todos los géneros musicales posibles (country, flamenco, pop...). Diabologum robaban métodos de composición del hip-hop, de la electrónica, de la música concreta, del jazz, de las bandas sonoras. Y todavía hoy lo hacen los grupos de su diáspora: Programme y Experience. Pero también Mendelson, Amor Belhom Duo, Bertrand Burgalat, Encre o Don Nino pueden sorprender a cualquiera con citas a John Cage y Public Enemy, a The Stooges y Robert Wyatt, a Serge Gainsbourg y Ornette Coleman. Pero los grupos que aparecen en esta compilación no sólo abren puertas a otras músicas. Como en otros tiempos y otros lugares de la historia del rock (aquí habría que acordarse de The Velvet Underground o Patti Smith), estamos ante una música que no sólo no desdeña otras disciplinas, sino que interacciona con ellas; estamos ante una música que quiere ser cultura y no espectáculo; estamos ante una música que tiende puentes a otras formas de arte. Françoiz Breut compagina pintura y canción; Bertrand Burgalat pone sus servicios a sueldo de Michel Houllebecq, el último gran literato en lengua francesa, para que éste asome el hocico en el mundo discográfico; Jean Louis Murat enreda a la célebre actriz Isabelle Huppert para que recite textos de Madame Deshoulieres, escritora del siglo pasado...

Pero si bien este sustrato artístico podría pecar de demasiado intelectual, de demasiado frío, de demasiado cerebral, la música de todas estas bandas tiene también un fuerte impacto físico. Es decir, que las canciones de este recopilatorio no sólo invitan a la reflexión y estimulan las ideas, sino que también despiertan emociones, sentimientos. Es rock para descubrir pensamientos y rock para descubrir sentimientos. Es, en definitiva, rock para descubrir. Absolutamente.Joan Pons

Lista de canciones y participantes:

DOMINIQUE A: "En Secret" 02.21 ERIK ARNAUD: "Comment je vis" 03.33 DIABOLOGUM: "De la neige en été". 04.28 THE LITTLE RABBITS: "J'ai faim" 04.22 MICHEL HOUELLEBECQ: "Paris Dourdan" 04.41 PROGRAMME: "Boomerang" 03.09 BERTRAND BETSCH: "J'entends Plus La Guitare" 02.55 AMOR BELHOM DUO: "La Valse Des 24h" 04.23 JEAN LOUIS MURAT: "L'au-Delà" 04.20 EXPERIENCE: "Deux" 03.09 MENDELSON: "Monsieur" 05.40 PROHIBITION: "a sceptical care" 04.39 PURR: "Squares" 03.38 DON NINO: "Few seconds a day" 03.48 FRANÇOIZ BREUT: "Il n'y pas d'hommes dans les coulisses" 02.34 YANN TIERSEN: "Bagatelle" 04.40 ENCRE: "Nocturnes" 04.15 AUTOUR DE LUCIE: "Le salon" 03.56 BERTRAND BURGALAT: "Aux cyclades electroniques" 04.45

"A découvrir absolument" está distribuido en exclusiva en España por GREEN UFOS y está únicamente a la venta en tiendas FNAC y en www.fnac.es

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