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jean-louis murat


 

DISCOGRAFÍA BÁSICA:
"'Lilith " 2cd (Lables, 2003)
"'Le moujik et sa femme' " cd (B121542, Labels 2002)
"Madame Deshoulieres " cd (VISA6370, Labels 2001)
"Muragostang" 2cd (8503712, Labels 2001)
"Mustango" cd (8481012, Labels 2000)

Puede que la mayoría de nosotros conociera a Jean-Louis Murat a través de una de las versiones de "I'm Your Fan", el tributo a Leonard Cohen. Sin embargo, si fuéramos público galo las cosas cambiarían. Entre otras cosas, porque allí Murat es una estrella -"Me encanta tocar aquí en España, y que el público no me conozca, porque, de este modo, pueden acercarse a mi música de manera pura y sin prejuicios"-. También porque el título, para "MUSTANGO", de Mejor Álbum de 1999 según la prestigiosa revista Libèration, no le sorprende en absoluto: "Ya me lo concedieron con 'Dolores' [su anterior álbum]".

En esta tesitura podemos conocer a un Jean-Louis Murat, que en Francia edita discos desde principios de los ochenta, y que, ahora, publica en España su último Lp, grabado casi por entero en Estados Unidos. Murat, que decidió trasladarse a los USA una temporada para dedicarse a la pintura, se habituó a recorrer clubs y salas de conciertos. El resultado: 27 músicos contactados para tocar en diferentes sesiones, de las cuales se fue seleccionando el resultado final. La lista, de vértigo: John Convertino y Joey Burns (Calexico) -y el tercero en discordia para Giant Sand (Howe Gelb)-, el guitarrista Marc Ribot, Harvey Brooks y Winston Watson (habituales de Dylan), o la cantante de Elysean Fields Jennifer Charles.

El resultado es un disco magnífico y, sorprendentemente, homogéneo dentro de su diversidad: Murat oscila entre un lado más acústico y suave, y otra capa más pop-rock, donde las colaboraciones dejan su impronta: El 'french touch' de Murat frente a la visión americana de la música. Dejando a un lado tonterías milenaristas de corte integrador,
"MUSTANGO" responde con calidad y criterio -como en los verdaderamente excepcionales 7 minutos y 20 segundos de la sensualidad de 'Bang Bang'-. Y dejemos los tópicos a un lado.

"MURAGOSTANG", doble cd, recoge extensamente parte de la gira de Murat, con tres escalas en La Boca, Istres y Bruselas, con trece canciones en las cuales la duración mínima son cuatro minutos, y la máxima quince. Recreándose con lentitud y sosiego en los temas de su último disco, Murat impregna de calma, sensualidad y un extraño barniz electrónico (que ya nos sorprendiera en su concurso en el pasado FIB'00), alejándose levemente del toque pop-rock del disco en sí mismo. Con un sonido absolutamente perfecto -recordemos su estatus de casi estrella en Francia-, "MURAGOSTANG" sirve tanto como repaso de sus útimas composiciones como una obra nueva y distinta, debido a la tremenda reestructuración a la que las somete. Particular y muy impresionante.

El pasado año Murat se embarcaba en una nueva aventura desconcertante... Fascinado por la literatura de Madame Deshoulieres, Jean-Louis 'fichó' a la maravillosa actriz gala Isabelle Huppert (musa del último Chabrol), para ayudarle en la tarea de resucitar el legado de la escritora francesa. ¿El resultado? "MADAME DESHOULIERES", interesante compendio de artes, en formato absolutamente clásico, y tan llamativo como puede parecer. Otra nueva vuelta de tuerca en un hombre que, paso a paso, esquiva la 'normalidad' a base de intención y buen gusto.

Todo esto viene a demostrar que Murat es cualquier cosa menos lento, monolítico o previsible. Avanza rápido, más que su sombra, esta sombra que tan bien ha sabido alimentar a nuestro deseo de "spleen ideal". Cada vez se acerca con más urgencia. Falso solitario, sueña con el calor de un grupo. Porque, ahí, reside "la verdad: en el intercambio, la transmisión". Por eso,para su nuevo disco había previsto comenzar de nuevo.

Después de haberse sumergido en la vida neoyorquina, contaba con grabar su disco en Memphis, a la manera tradicional del r'n'b, pero su fecha prevista de finales de septiembre de 2001 se vio cancelada por los atentados del 11 S. Su disco soñado, una vez más retrasado, y con Crazy Horse y Nelle Hooper para otro momento. Pero el riff de "Gimme Shelter" se queda en bucle dentro de su cabeza, y se enfrenta al reto de reorganizarse: "la mano derecha de Keith Richards es la prueba de la existencia de Dios".

Así que al diablo con las producciones ultra sofisticadas y los largos y torturados lamentos: ponga ahí la química de un trío de rock rústico, moderno y espontáneo. Convoca a dos jóvenes a los que apenas conocía: Fred Jiménez, el bajista de A.S Dragon (la banda de acompañamiento de Bertrand Burgalat) y Jean-Marc Butty (que ha acompañado alguna vez a PJ Harvey, a la que Murat tanto adora), y añade leves tintes y pinceladas (algún coro, algunos teclados), y un muy joven ingeniero de sonido, Stéphane Pin.

El método: aprender, ensayar y grabar en dos o tres tomas en directo máximo, cada uno de los temas. A la antigua, vaya. Con feeling, con energía, como si al día siguiente hubiera que coger ruta y girar por ahí. Una palabra de orden: evidencia, simplicidad, dejar a las melodías, a las canciones, expresarse.

El Murat autor, incurable romántico hedonista, acobardado, y dejando salir a la escritura en primer grado, al talking blues gozoso, rico en piruetas. ¿"Le Moujik et sa Femme"? El título del álbum nos devuelve al nombre del grupo improbable que él eligió. Y es su disco ciertamente más accesible hasta la fecha. Sus once títulos concisos conforman la primera colección de canciones de Murat que no se escucha sola, que hay que compartir. La historia continúa, la tela está muy lejos de ser terminada.

Para su nuevo doble cd "Lilith" (originalmente concebido - y también disponible- como un triple vinilo-), MURAT se ha rodeado de colaboradores, como las voces femeninas de China, Camille, Jule, Armelle Pioline (Holden).

Además dos miembros de Tindersticks participan en numerosas canciones: Dickon Hichliffe en los coros y en los arreglos de cuerda y David Boulter con el órgano.

Tan prolífico como inabarcable, JEAN LOUIS MURAT añade a su lista de álbumes un toque nuevo, un trazo antes apenas dibujado, componer y grabar de un golpe, sin esperas, sin pensar las cosas dos veces.

Y así nacieron 23 temas maravillosos y exultantes. Los tonos son los mismos, pero la tinta y el trato evolucionan con su humor y sus peregrinaciones, sus pasiones momentáneas y sus disgustos eternos. MURAT, siempre un clásico.

Web: Jean-Louis Murat