|
"La
Disparition " cd (Capitol, 2002)
|
|
"La
biographie de Luka Philipsen" cd (EMI Records,
2000)
|
Keren
Ann tiene orígenes muy diversos. Su abuelo es ruso y su abuela
es natural de Java. Ella nació en Israel y ha pasado su vida
entre Nueva York y París. Su rostro es ovalado y pálido, y
su largo pelo moreno suele cubrirle la mitad de su cara.
Sus verdaderos
comienzos en la música se produjeron tras su encuentro con
Benjamin Biolay, quien va a convertirse en su compañero de
composición.
Influenciada
por Eurythmics, Cure, o Crosby, Stills, Nash & Young, Keren
trabaja en la creación de su primer álbum junto a su compañero.
El resultado
es “La biographie de Luka Philipsen”,
un álbum otoñal editado en pleno verano, en algún lugar entre
Leonard Cohen y Joni Mitchell.
En un mundo
de la música donde se premia a las grandes voces femeninas,
capaces de todo técnicamente hablando, pero vacías de ideas,
la voz casi anémica de Keren lograba abrirse paso gracias
a la gran calidad y frescura de sus composiciones y a la belleza
de sus melodías.
Dos años
después, de nuevo con la participación de Benjamín Biolay
además de otros invitados, Keren Ann editaba su segundo álbum
“La disparition”.
El “dúo”
ha innovado incluyendo arreglos electrónicos y de R&B, utilizando
incluso un vocoder en una canción, pero con el gusto por la
discreción y la medida que en ellos eran conocidos desde que
escribieran letras para el “Chambre avec vue” de Henri Salvador.
“La
disparition” es un álbum de pop color pastel que
refleja una doble intención, entre la sonrisa y la tristeza
a imagen de las figuras de la Commedia dell’arte.
Gracias
a estos dos álbumes Keren Ann a pasado a formar parte junto
a Coralie Clément y Carla Bruni,
de una nueva escena en la nouvelle chanson francesa, corriente
que apuesta por un sonido “clásico”, que rememora los laureles
de la música francesa de los años 60 y 70.
Los aires
acústicos y las voces diáfanas son los protagonistas. A veces
se puede disfrutar también de devaneos con la música electrónica
suave, con guiños trip hop. Todo aderezado con arreglos jazzys,
toques de dulce samba a lo Carlos Jobin, y un ojo en los ambientes
de los años 30 y 50.
Keren Ann
está pues en las antípodas de por ejemplo Programme,
pero mucho más cerca de Françoise Hardy o incluso Etienne
Daho.
También
a esta nueva escena pertenece Benjamín Biolay , quien como
decimos compone, arregla y produce junto a ella estos dos
álbumes.
Keren, además,
toca la guitarra y pone su maravillosa voz, su poética nostalgia
de los años 60, y su swing natural entre el folk y el blues.
Así, keren Ann ha pasado en el corto plazo de un año de ser
telonera de su heroína Suzanne Vega en la sala parisina Trianon,
a triunfar en ella como artista estrella.
Web: Emi
Music France