|
"Ça
Va Mieux, Non?" cd (Lithium Records, 2003) |
LA
FRESTO es
un nombre muy singular para un joven, pero es normal, entenderemos
que su propuesta artística también lo es.
Si
comenzamos la escucha de su álbum por el principio ( "Look,
I'm dancing !" o "T'es qu'un con",
por el medio (« Arnaqueur
» o « J'ai pris la parole
») o por el final (« La mégere
» o « Quatre années »), es casi imposible que nadie
hable exactamente del mismo artista.
Y sin embargo, en esto con lo que él está de acuerdo en llamar
ovni musical (ya nos imaginamos los dolores de cabeza de los
disqueros buscando el lugar adecuado para el disco inclasificable
que es « Ça va mieux, non ? » : ¿Rock francés ? ¿Electro ?
¿Chanson francesa ?
Al
universo de LA FRESTO está lejos de faltarle coherencia, identidad
y lógica. En él se entra y en él nos aventuramos como una
ruptura con los hábitos, como un giro fuera de la rutina.
LA
FRESTO nació en Pornic, hace 30 años. Adolescente marchó a
vivir a Poitiers, donde reside aún. Casado desde hace poco.
Factor, supervisor, maestro, actualmente periodista todo terrero
para un periódico regional. Nada de glamour, la historia de
un hombre normal, con un árbol genealógico ordinario que debe
ir a trabajar para pagar las facturas.
Para
saber como descubrió la música hay que remontarse a los 80.
Hijo de la New-wave, primero se enamora de OMD (« periodo
78 - 83 » precisa, lo cual debe tener importancia, al menos
para él). Después, curioso y apasionado, escucha diferentes
músicas, cayendo un día en Kraftwerk y viendo que es la música
electrónica lo que verdaderamente le intriga, le interesa
y le emociona.
En
los 90, LA FRESTO realiza sus primeras maquetas, bricolage,
podríamos decir. En un 4 pistas. Pero no le gusta su voz :
los discos de The Residents le ofrecen temporalmente una solución
milagrosa: entona violentamente, trafica con ella de todas
las maneras posibles, y de un golpe descubre que se siente
cómodo, que funciona y que es muy original. Cuando un día
alguien le señala gentilmente que esto hace que su música
parezca « pop francés naif », duda entre partirle la cara
o tirarse por la ventana.
Finalmente, decide concertrarse en el trabajo y se resiste
a ser operado de las cuerdas vocales. Paralelamente, nuestro
hombre dirige una emisión musical en una radio local lo que
le ofrece la ventaja no negociable de no maltratar su pequeño
sueldo en la Fnac local. En este periodo, su corazón palpita
con Aphex Twin, Tricky, Miossec, Diabologum, Throbbing Gristtle,
Arab Strap, Matmos… Descubre además que la música es una larga
historia que descifrar cuando descubre las obras de Joe Meek
y Pierre Schauffer. De golpe, LA FRESTO no sabe donde poner
su cabeza. Sobre todo porque una noche ve en directo el delirante
show de Gonzales y comprende que el humor y la autoburla que
caracterizan a este iconoclasta hablan muy bien del LA FRESTO
de todos los días. ¿Cómo hacer entonces música cuando todas
estas influencias, a priori contradictorias, se unen ? Y si
además has leido a los escritores surrealistas franceses,
pero también John Fante, Charles Bukowski y Henry Miller te
producen fuertes emociones… Así que LA FRESTO comienza a repartir
su tiempo entre su ordenador - al que satura de sonidos -
y el papel, donde escribe sus letras. Se da cuenta de que
también adora escribir, aunque es muy duro estar satisfecho
con lo que uno escribe. Pero a veces, sí, sí, el resultado
está a la altura, y entonces las sensaciones son realmente
maravillosas.
Hoy
LA FRESTO parece decirnos que todo va bien. Se lo deseamos.
Pero su manera interrogante y negativa de decirlo - « Ça
va mieux, non ? » - va perfecta con la imagen de
su universo musical y de su sujeto principal, los individuos
y las relaciones que ellos mantienen: a evocar siempre entre
sonrisa y escepticismo, ironía y empatia.
Web: Lithium