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Decía
hace poco Yann Tambour (el chico detrás del sorprendente debut
de Encre), que echaba de menos
en la música francesa más honestidad a la hora de afrontar la
composición. Que el músico francés se para demasiado en cómo
sonará (de bonito, de limpio y pulcro) lo que cuenta, y menos
en la sinceridad de lo que dice. Que piensa una cosa, y dice
otra. Según él, faltan en la música francesa honestidades brutales
como las de Bill Callahan al frente de Smog, compositores como
Leo Ferré o Jacques Brel que, en algunas de sus canciones, atacaban
a la línea de flotación, y estudiaban nuestras propias obsesiones
sin ningún tipo de vergüenza. Dentro de la música francesa actual,
Tambour salvaba a un grupo: Programme. Según él, porque
contaban sus historias con sinceridad y sin doble moral, perdiendo
el paternalismo y la condescendencia con el oyente. Podemos,
o no, estar de acuerdo con las hipótesis de la sombra tras Encre,
desde luego, pero lo que no es posible negar es la autenticidad
de una propuesta como la que regentan Arnaud Michniak
y Damien Bétous. Porque, es más, lo que consiguieron
con su excelso debut "Mon Cerveau Dans
Ma Bouche" (Lithium, '00) se ve ampliado por el segundo
paso, un más que potente "L'Enfer Tiède"
(Lithium '02) -y dejamos su ¿single? de media hora de duración
"Génération Finale", editado
a finales del pasado año, fuera de la cuenta por tratarse de
la banda sonora para una exposición artística y, por tanto,
quedarse manco en su propósito, aún sabiendo de la crudeza de
su loop infinito. Y cada vez nos quedan más claras las
razones de la llorada separación de Diabologum…
Si Michel Cloup demostró, con el fantástico debut de
Experience, que pretendía
insuflarle esperanza y clasicismo noise a sus propuestas -hecho
demostrado también con la inmediatez y pegada de las nuevas
canciones que en directo ya hemos podido entrever-, la otra
mitad compositora en el grupo de Tolouse, Michniak, no
parece dispuesto a dejar de recordarnos que este mundo no va
nada bien. Ni mucho menos. Michel quiere construir sobre los
restos caídos y Arnaud quiere, aún sabiéndolos por tierra, pisotearlos
hasta la ceniza. Y son dos posturas (no ya musicales, sino vitales)
tan respetables como abiertamente irreconciliables, y de ambas
podemos aprender mucho, cada uno de nosotros. Porque si ya el
primer disco de Programme (que alcanzó el número 22 en
las listas de lo mejor del año 2000 según Rockdelux)
empezaba argumentando que "todos los discos son una mierda,
lo único que no es una mierda es saber apreciar el silencio",
éste tampoco se queda corto: en "Il y a" cuentan: "tenemos
razones para hacer lo que hacemos, para pensar lo que pensamos,
para ser lo que somos, para continuar en el mismo sentido: es
la sociedad". Eso, como aperitivo. Uno de los grandes aciertos,
tanto de Programme en general como de este salvaje disco
en particular, es la dificultad que nos encontraremos al intentar
enclavarlos en un lugar determinado. Porque, ¿qué es Programme?
¿Es rock? Sí, por la rudeza, la violencia, la agresión. ¿Punk?
Por supuesto, porque pocos idearios podremos encontrar más rebeldes
y nihilistas. ¿Electrónica? Claro, pues basan sus composiciones
en el sampler, el loop, el recorta y pega imaginativo,
los ambientes y la manera de hacer (y recitar) del hip-hop,
la abstracción de los manipuladores sonoros. En sólo ocho canciones
y 35 minutos (los que transcurren entre el vertiginoso deslizar
de frecuencia de "Il y a" y las convulsas "Une Vie"
y "N'Importe Quoi Pour N'Importe Qui", entre el chiste
de "C'est Bien" y el tenebrismo de "Cette Page d'Histoire"
o el rock de "Entre Deux Feux", del clasicismo de "Le
Sort" al temor de "Et la Ville Disparaît"), simplemente,
te desmontan. "L'Enfer Tiède",
durísimo en las primeras escuchas, pero imprescindible a medida
que se comprende, es otra pieza más dentro del complejo mapa
de la música actual. Tan necesario como las bofetadas de Haneke,
este disco sigue apuntando al dúo en las listas de brillantes
inconformes, donde antes pudimos encontrar a Coltrane, Suicide,
Third Eye Foundation o el primer Tricky. Y no parece que quieran
bajarse del carro: "Hemos sido culpables de no hacer nada,
antes de ser capaces de pararnos a pensar en ello". Stay
tuned. Y díganme ahora que éste no es el espíritu del verdadero
rock'n'roll. Aún en su áspera envoltura, claro...
Por Pablo
Vinuesa.
P.D.:
"MON CERVAU DANS MA BOUCHE"
fue seleccionado en el puesto nº 22 en las listas de los
mejores del 2000 según ROCKDELUX.
Descárgate
las impactantes letras de "L'Enfer
Tiède" traducidas al castellano, aquí.
Ya puedes
ver el tremendo webclip en Flash del primer single de
"L'Enfer Tiède",
"Une Vie", traducido al castellano, aquí.
En la web de Lithium lo podrás encontrar en su versión
original, y también traducido al inglés.
Web: http://www.lithiumrecords.com
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